Qué hacer en la isla de Ré: 8 ideas en familia
Publicado el actualizado: - 6 min de lectura - Por Théo Mercier-Balaz
Sumario
Lo que hay que recordar:
- L’île de Ré desplega más de 110 kilómetros de pistas cyclables seguras, ideales para rouler en familia.
- Le phare des Baleines a Saint-Clément-unos-Baleines compte 257 marches con un panorama magnifique a la clé.
- La réserve naturelle de Lilleau unos Niges abrite unos centaines d’oiseaux migrateurs a observer.
- Les ânes en culotte de Saint-Martin-de-Ré ravissent petits y grands depuis plus d’un siècle.
La isla de Ré encanta a las familias gracias a sus paisajes vírgenes, sus carriles bici seguros y sus actividades adaptadas a todas las edades. Entre playas de arena dorada, marismas salineras y fauna salvaje, el territorio de la isla de Ré está lleno de planes para entretener a los niños. ¿Estás preparando una estancia inolvidable con los más pequeños?
Aquí tienes nuestro top 8 de cosas que hacer en la isla de Ré con niños, para organizar desde tu camping con parque acuático y disfrutar al máximo de las vacaciones.
1. Subir al faro des Baleines en Saint-Clément
El faro des Baleines es la visita obligada de toda escapada en familia por la isla de Ré. Con sus 57 metros de altura, se sube por 257 escalones que revelan una vista de 360 grados sobre el océano, la punta norte de la isla y el antiguo faro vecino. A los niños les encanta contar los escalones mientras suben. Una vez arriba, observan los barcos e intentan distinguir la costa de la Vendée cuando el tiempo está despejado.
Allí mismo, un museo cuenta también la historia de los faros y de sus guardianes. Calcula aproximadamente 1 hora de visita para descubrir el faro, el museo y las antiguas casas de los guardianes.
Lleva un jersey o una chaqueta, ¡en la cima suele soplar bastante viento!
2. Observar aves en la reserva de Lilleau des Niges
Rumbo a Les Portes-en-Ré para descubrir esta joya natural, gestionada por la Liga para la Protección de las Aves. Según la LPO, la reserva natural de Lilleau des Niges acoge a más de 320 especies de aves, entre ellas los famosos barnaclas carinegras en invierno. Los niños observan avocetas, tarros blancos y flamencos rosas desde los senderos habilitados.
El punto fuerte para las familias : la Maison du Fier ofrece exposiciones interactivas, prismáticos en préstamo y salidas guiadas adaptadas a los más pequeños. Los monitores explican la vida de las aves migratorias de forma didáctica.
Una salida divertida e instructiva, perfecta para cuando el cielo se nubla.
3. Descubrir el ecomuseo de la sal en Loix
La sal forma parte de la identidad de la isla de Ré desde la Edad Media. En Loix, el ecomuseo de la marisma salinera invita a los niños a comprender el trabajo del salinero. En el programa: visita guiada por la marisma, demostración de la recolección y explicación del ciclo del agua salada. Los más pequeños suelen volver a casa con una bolsita de flor de sal para enseñar con orgullo a los abuelos.
El paseo dura aproximadamente 1h30 y es apto para niños a partir de 4 años.
Un buen consejo: reserva con antelación, sobre todo en julio y agosto. Gorro, gafas de sol y agua son imprescindibles, ya que la marisma está muy expuesta al sol.
4. Disfrutar del parque de animales L’Arche de Noé
En Saint-Clément-des-Baleines, L’Arche de Noé combina parque de atracciones, mini zoo y actividades lúdicas en casi 4 hectáreas. Los niños descubren loros, lémures, canguros y dan de comer a las cabras enanas. Un museo del mar expone conchas, cangrejos e hipocampos: una auténtica cueva de Alí Babá para los pequeños biólogos.
El parque gusta por su tamaño humano y su ritmo adaptado a las familias. Varias zonas de juego, un pequeño tren y una cafetería permiten tomarse su tiempo. Con media jornada basta para recorrerlo entero, sin prisas ni aglomeraciones.
5. Pedalear por los carriles bici de la isla de Ré
La bicicleta sigue siendo el medio de transporte preferido de las familias en la isla de Ré. Según la Communauté de Communes de l’Île de Ré, la red supera los 110 kilómetros de carriles bici seguros que conectan los diez pueblos entre sí. Los niños circulan tranquilos, lejos de los coches, a través de viñedos, pinares y marismas.
Varios itinerarios son especialmente adecuados para los más pequeños:
- La ruta circular Rivedoux-Sainte-Marie bordea el océano con un trazado llano y con sombra.
- El carril que une Ars-en-Ré con Les Portes-en-Ré atraviesa las marismas salineras.
- La vuelta al puerto de La Flotte propone un recorrido corto, perfecto para las primeras pedaladas.
- El itinerario hacia el faro des Baleines combina un esfuerzo suave con una bonita recompensa en la cima.
Las tiendas de alquiler de bicicletas, presentes en cada pueblo, ofrecen sillitas para bebés, remolques y bicicletas infantiles.
El truco local: combina bicicleta y pícnic, metiendo el bañador y la toalla en la alforja para un baño improvisado durante el trayecto.
6. Conocer a los burros con pantalón en Saint-Martin-de-Ré
Rumbo a Saint-Martin-de-Ré para un encuentro insólito: los famosos burros con pantalón. Esta tradición, que data del siglo XIX, protegía las patas de los animales de los mosquitos y las picaduras durante el trabajo en las marismas salineras. Hoy en día, la asociación L’Asinerie du Baudet du Poitou mantiene viva esta curiosidad local y propone paseos a lomos de burro para los niños.
A los pequeños les encanta acariciar a estos compañeros dóciles y pacientes, vestidos con su famoso pantalón de rayas. Una actividad a la vez lúdica, pedagógica y muy fotogénica. Los paseos son cortos y aptos a partir de 3 años, siempre acompañados por un cuidador.
7. Tomar el sol en las playas familiares de la isla
La isla de Ré cuenta con una treintena de playas, varias de ellas especialmente adaptadas a los niños. Arena fina, aguas poco profundas y vigilancia en verano: todo lo necesario para pasar un día tranquilo. La playa de la Conche des Baleines, de 3 kilómetros de longitud, atrae por su inmensidad y sus dunas. La de la Cible, en Saint-Martin, está protegida y es ideal para los primeros chapuzones.
En Rivedoux, la playa de Sud Plage ofrece vistas al puente de la isla de Ré, con un baño tranquilo. Allí los niños construyen castillos de arena mientras los padres disfrutan del panorama.
El consejo de Claire : no olvides los escarpines de agua, algunas playas dejan al descubierto rocas cuando baja la marea.
8. Pasear por las fortificaciones Vauban en Saint-Martin
Saint-Martin-de-Ré alberga fortificaciones declaradas Patrimonio Mundial de la UNESCO. Diseñadas por Vauban en el siglo XVII, rodean la ciudad y se pueden descubrir a pie o en bicicleta. Los niños juegan a ser exploradores sobre las murallas, observan los fosos e imaginan las batallas de antaño.
El puerto, justo abajo, completa el paseo. Allí puedes tomar un helado artesanal u observar cómo regresan los barcos de pesca. El museo Ernest Cognacq, instalado en un antiguo palacete, cuenta la historia de la isla a través de maquetas y objetos: ¡un complemento cultural para las familias curiosas!
El consejo de Claire: para aprovechar al máximo las salidas en familia, sal temprano por la mañana hacia los lugares más importantes, como el faro des Baleines o la playa de la Conche. Así evitarás las aglomeraciones del verano y el calor de la tarde.
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FAQ — Qué hacer en la île de Ré
Preguntas frecuentes
Sources
Esta selección de recursos se consultó para redactar y verificar algunos puntos del artículo.
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